Aceite de Coco, el Veneno más Sano

Titulares en la prensa mundial

De superalimento nada: el aceite de coco es puro veneno, según una experta de HarvardDe ‘superalimento’ nada: el aceite de coco es “puro veneno”, según una experta de Harvard

Una profesora de Harvard enciende el debate sobre el aceite de coco al calificarlo de veneno puroUna profesora de Harvard enciende el debate sobre el aceite de coco al calificarlo de “veneno puro”

A Harvard professor just busted the myth that coconut oil is good for you, calling it pure poisonA Harvard professor just busted the myth that coconut oil is good for you, calling it ‘pure poison’

Profesora Karin B. Michels


Doctora en Epidemiología Karin B. Michels

Karin B. Michels
Profesora y Directora del Departamento de Epidemiologíade la Universidad de UCLA, Los Angeles, California [Fuente: ver aquí]
Profesora Adjunta de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, Cambridge, Massachusetts [Fuente: ver aquí]

Vídeo  original  de la polémica “Coconut Oil and other Nutritional Errors” | ELIMINADO


Vídeo original Profesora Karin B. Michels

Interlocutora: Profesora Karin B. Michels
Lugar: Universidad de Friburgo (Alemania)
Fecha de la conferencia: 30 de Junio 2018
Duración: 50 minutos
Asistentes: 500 aproximadamente
[Idioma: Alemán]

Publicación en Facebook de la Universidad de Friburgo, lugar de la Conferencia


Página de Facebook: Universidad de Friburgo
Fecha de la publicación: 12 de Julio 2018

Hemos empezado este artículo como todo artículo que pretenda ser considerado serio debería hacer, dando la información contrastada de quien o quienes son protagonistas de la noticia y a la vez poniendo en situación de los antecedentes que nos han traído aquí.

Si estás leyendo estas líneas es porque en un 99% ya sabrás cuál es el actor principal que ha hecho correr ríos de tinta desde mediados de Julio a esta parte; pero también en un 99,9% te encontrarás contemplando este artículo con una idea bastante clara y formada de lo que para ti supone tener (o no) Aceite de Coco en tu vida.

Dicho esto, desde Aceitedecoco.org queremos que durante tu lectura tengas presente una cosa importante: nuestra intención nunca será hacerte creer en algo o tratar de cambiar tus convicciones. ¿Que por qué hemos tardado tanto en poner nuestra voz a esta noticia? Fundamentalmente por dos motivos:

  1. Porque si a cada mala noticia o valoración sobre el Aceite de Coco tuviésemos que hacer un artículo, este blog debería cambiarse el nombre a Defenderalaceitedecoco.org .
  2. Sabíamos que sólo era cuestión de tiempo que la información y argumentos relacionados con el famoso vídeo de la profesora Karin Michels fueran poco a poco perdiendo peso e incluso se pusieran de manifiesto las incongruencias de los medios que dieron a conocer la noticia en un primer momento.

Si hay una lección de vida que tenemos como buena costumbre aplicar es: nunca actúes en caliente, observa cómo lo que al principio crees estar viviendo como un terremoto de magnitud 7, con el paso de los días va quedando en un gran susto.

Breve resumen…

Si eres de las (pocas) personas que se encuentran un poco desubicadas y estás con las manos en la cabeza o frotándote los ojos, te resumimos: el 30 de Junio de este año 2018 la doctora experta en Epidemiología Karin Michels, que trabaja a tiempo completo en la Universidad de UCLA de California (EE.UU), llevó a cabo una conferencia de una duración aproximada de 50 minutos en la Universidad de Friburgo (Alemania).

El título de la conferencia era “Coconut Oil and Other Nutritional Errors” (“El Aceite de Coco y otros Errores Nutricionales”) y el principal titular extraído de esos 50 minutos que ha dado la vuelta al mundo en prensa y miles de blogs es “El Aceite de Coco es veneno puro”.

¿Por qué tanta polémica?

Bueno, la pregunta tiene una respuesta obvia: cuando un producto que está en boca (y en la vida) de millones de personas (hay culturas, como por ejemplo la India, que considera al Aceite de Coco como elemento fundamental de subsistencia desde hace siglos) es considerado literalmente “veneno puro” por un docente de la Universidad de Harvard, se convierte en carne de opinión, discusión y especulación en el tiempo que se consume una mecha.

No es la primera vez ni será la última que el “apellido” Harvard sea el argumento más repetido y de mayor peso a la hora de presentar una noticia; si el titular posee la palabra Harvard, la atención se ve multiplicada exponencialmente, y por suerte o por desgracia para la prestigiosa universidad, ese el efecto en el que se apoyan personas y medios de comunicación para dar altavoz a una noticia (ya sea fundamentada o no).

Por tanto, si juntamos uno de los productos naturales más demandados hoy día y la universidad cuya reputación es considerada intachable, tendremos un cóctel explosivo con el que llenar miles de cajas de opiniones y tertulias de debate (para bien o para mal).

Qué se esconde tras el polémico titular

No necesitas tener de amigo a Sherlock Holmes para darte cuenta de ciertos detalles que llaman la atención y que suscitan algunas preguntas:

“La profesora de Harvard”

Todos los titulares hacen uso de la expresión “la profesora de Harvard”. Como acabamos de decir, es muy útil usar el nombre de Harvard en la noticia para darle más peso, pero ocurre que la profesora Karin Michels trabaja a “full time” (ver ficha) en la Universidad de UCLA siendo la directora del Departamento de Epidemiología, pero no es eso precisamente de lo que los medios se hacen eco. ¿No tendrá más importancia ser la directora del Departamento de Epidemiología de UCLA que profesora adjunta de Harvard?

¿Especialista en nutrición?

A parte del impresionante curriculum de la doctora Michels (master en estadística médica y en epidemiología, doctorado en bioestadística, especialista en epigenética), hay que saber que Michels lidera un laboratorio que estudia el impacto de los eventos durante la vida perinatal (entre las 22 semanas de gestación y las 4 semanas después del parto) en el epigenoma.

Si traducimos este argot médico a nuestro lenguaje cotidiano, la doctora Michels investiga qué factores afectan o alteran la secuencia del ADN en el período que comprende parte de la gestación y parte del posterior desarrollo del bebé.

Es por tanto innegable la aportación de la doctora Karin Michels al mundo de la medicina, y más concretamente al campo de la genética y cómo afecta su alteración en el desarrollo del bebé en su vida tras el parto.

Entonces cabe preguntarse, ¿es realmente Michels especialista en nutrición?¿Puede considerarse una voz acreditada para llevar a cabo de forma tan tajante semejante afirmación?

Lugar de la conferencia

Resulta curioso el lugar donde se celebra la famosa conferencia, ni en Harvard ni en UCLA, tiene lugar en Friburgo y en el idioma alemán, quizás porque fuera allí donde la doctora Michels estudiase medicina.

Si se hubiera llevado a cabo una investigación al respecto junto con la Universidad de Harvard o la propia Universidad de UCLA, ¿no sería más lógico dar la conferencia en una de estas universidades?¿Qué beneficio obtiene la Universidad de Friburgo con esta exposición tan mediática?

¿Qué otros productos fueron nombrados y no han alcanzado tanta repercusión?

Como el propio título de la conferencia rezaba “Coconut Oil and other Nutritional Errors”, no fue sólo el Aceite de Coco el producto en el que se centró la exposición, es más, de los 50 minutos sólo 7 de ellos trataban sobre él.

A continuación te dejamos un enlace a los 51 puntos que fueron presentados por la doctora Karin Michels en la conferencia “Aceite de Coco y otros errores nutricionales”,

51 puntos presentados por la doctora Karin Michels en la conferencia “Aceite de Coco y otros Errores Nutricionales”


Fuente procedente de la web del doctor en biología Wolfgan Feilbiografía | web/artículo

doctor en biología Wolfgan Feil

Profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Furtwangen (HFU)consultor de nutrición para los equipos nacionales alemanes en balonmano , voley playa y ultra maratón

Idioma: alemán
Fecha de la publicación: 24 de Agosto 2018

1)  El aceite de coco es veneno porque está hecho de ácidos grasos saturados

2)  La mantequilla debe evitarse

3)  Los ácidos grasos trans son malos

4)  La margarina es mala

5)  El aceite de oliva y el aceite de colza son buenas grasas

6)  El aceite de oliva y el aceite de colza son adecuados para la abrasión

7)  No caliente los ácidos grasos Omega 6 y Omega 3

8)  Deberíamos comer muchos ácidos grasos Omega 3

9)  Los superalimentos son malos ya que se importan y provienen de ubicaciones cuestionables

10)  ¿Necesitamos superalimentos realmente?

11)  Los superalimentos domésticos son suficientes para comer alimentos razonablemente saludables

12)  Hay una deficiencia de vitamina D en la población

13)  El salmón es la comida más rica en vitamina D

14)  Recibimos vitamina D principalmente del sol

15)  La deficiencia de yodo

16)  La deficiencia de ácido fólico conduce a defectos de nacimiento

17)  Las personas mayores a menudo tienen una deficiencia de vitamina B12

18)  La deficiencia de hierro se da principalmente en mujeres

19)  Ya hay suficiente zinc  contenido en la dieta

20)  El azúcar moreno no es más saludable que el azúcar blanco

21)  La fructosa conduce al colesterol malo y al hígado graso

22)  La fructosa es utilizada a menudo por la industria

23)  Los niños siempre sufren de adiposidad hepática

24)  Los edulcorantes no son buenos

25)  La miel es tan mala como el azúcar de mesa

26)  La espinaca no contiene mucho hierro

27)  El ácido oxálico evita que el cuerpo absorba el hierro

28)  Para usar hierro, se necesita vitamina C

29)  Las legumbres tienen mucho hierro

30)  Las nueces son algo bueno

31)  Los ácidos grasos saturados son malos

32)  Aceite de oliva y aceite de colza para saltear

33)  Ácidos grasos simples para enfermedades cardiovasculares

34)  Ácidos grasos monoinsaturados para proteger contra el cáncer

35)  No todas las aguas son iguales: el ácido carbónico causa niveles altos de sangre e hiperacidez

36)  Una dieta libre de gluten conduce a la deficiencia

37)  No hay ninguna razón para comer sin gluten

38)  La dieta Paleo contiene demasiadas calorías

39)  La carne roja es mala

40)  Los veganos son las personas más saludables

41)  Los veganos también se alimentan de manera unilateral

42)  Los huevos son saludables

43)  El café reduce el riesgo de diabetes y protege contra el cáncer

44)  El té es saludable pero no tiene protección contra la diabetes o el cáncer

45)  Principios nutricionales importantes

46)  La sal debe reducirse

47)  Reducir los alimentos de origen animal

48)  Los aceites vegetales son buenos

49)  Comer ensalada con aceites vegetales

50)  La salud está en el intestino

51)  Coma alimentos naturales

Hemos facilitado este documento por el gran trabajo en la recopilación y estructura de la información que se expuso durante la conferencia. En el PDF podrás observar argumentos del propio doctor Wolfgan que apoyan (en verde: RICHTIG) o rechazan (en rojo: FALSCH) cada punto. Al analizar punto tras punto el propio profesor demuestra que no se “casa” con nada ni con nadie, e incluso hace valoraciones tanto positivas como negativas de un mismo punto argumentando cada una de ellas.

Un ejemplo es cuando la profesora Michels habla sobre el café de la siguiente manera (punto 43, página 13 del PDF): El café reduce el riesgo de diabetes y protege contra el cáncer”, llegando a afirmar “apenas puedes decir algo malo sobre el café, con tres o cuatro tazas de café no tengo preocupaciones durante el día”. En este punto el profesor Wolfgan (como lector estarás pensando “estará totalmente en contra de lo que dice esta mujer”, todo lo contrario) argumenta a favor lo siguiente: el café en esta forma moderada aumenta la ingesta de polifenol en el cuerpo, lo que es saludable”. 

Aquí la profesora Michels denota una tendencia a juzgar de forma taxativa los beneficios o perjuicios de un determinado producto, es capaz de “recomendar” el consumo de café aun siendo “varias tazas”; es entonces cuando con sensatez el doctor Wolfgan añade la expresión “consumo moderado” a la efusiva declaración de Michels.

Pero no es sólo en puntos como éste donde Michels hace afirmaciones demasiado simplificadas: también sorprende la sentencia del punto 48 “los aceites vegetales son buenos”, entonces ¿resultan ser más sanos los aceites de cardo, maíz, girasol o soja, que el propio Aceite de Coco?.

Si nos fijamos bien sólo se habla del Aceite de Coco en el primer punto con el tiutlar “El aceite de coco es veneno porque está hecho de ácidos grasos saturados” y en el segundo punto Michels mete en el mismo saco a la matequilla, la manteca de cerdo y la grasa animal junto con el Aceite de Coco, ya que según ella “son todos ácidos grasos saturados que son deseables evitar”, y luego existen otros 49 puntos con varios titulares muy impactantes y revolucionarios que no han llegado a trascender (como por ejemplo los puntos 9, 12, 20, 22, 23, 25, 26, 36, 37, 39, 43, donde se habla de las espinacas, el gluten, la fructosa, el café,…).

Vídeo de la conferencia eliminado, ¿por qué?

El vídeo original de la conferencia fue eliminado del canal que la propia Universidad de Friburgo tiene en el portal de vídeos Youtube en los días en que escribíamos este artículo. Antes de su eliminación, los comentarios ya habían sido desactivados en el propio vídeo debido al intenso debate generado.

Una buena manera de evitar un debate con opiniones tan opuestas es aportar pruebas documentadas que corroboren las afirmaciones que se llevan a cabo, es quizás éste el motivo por el que se vieran obligados a censurar comentarios y finalmente eliminar el vídeo de la doctora Michels.

Cuáles son los estudios en los que basa sus afirmaciones la doctora Michels

En primer lugar los asistentes a la conferencia y todos aquellos que hayan podido visualizar el vídeo actualmente eliminado, han echado en falta mas evidencias científicas respecto a una serie de afirmaciones de tanto peso. La doctora Michels se sirvió de una serie de diagramas comparativos para clasificar a los productos como saludables o no saludables.

Esto ocurrió por ejemplo en el punto 31 “Los ácidos grasos saturados son malos” donde clasificaba a los aceites como ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados, sin una base científica para calificar con rotundidad que todos aquellos aceites que ocupaban la columna de los ácidos grasos saturados (aceite de coco, grasa de palma, mantequilla, sebo de carne de vaca, manteca de cerdo) eran perjudiciales, obviando al tan estudiado y testado ácido graso saturado de cadena media Ácido Láurico presente en un elevado porcentaje en el Aceite de Coco y cuyas cualidades beneficiosas han sido demostradas en numerosas ocasiones.

De nuevo volvía a caer Michels en la simplificación, siendo difícil saber a ciencia cierta si lo hacía de forma premeditada o no. Decimos esto último porque ya han existido precedentes muy escandalosos con intereses ocultos de la propia industria alimentaria, viéndose implicada la propia Universidad de Harvard en relación a sus “recomendaciones nutricionales” en la limitación de las grasas saturadas en beneficio del azúcar:

La industria azucarera patrocinó investigaciones para señalar a la grasa y el colesterol como principales culpables dietéticos de las enfermedades del corazón


Fuente: Revista de la Asociación Americana de Medicina (publicó la investigación) | Eldiario.es (se hizo eco de la noticia)
Investigación Interna: Investigación sobre la industria del azúcar y la coronariopatía – Un análisis histórico de los documentos de la industria interna
Fecha: Noviembre 2016

INDICIOS:

Las alarmas saltaron al revisarse varios documentos encontrados por una investigadora de la Universidad de San Francisco, la doctora Cristin Kearns, que muestran que la Fundación para la Investigación sobre el Azúcar (SRF, por sus siglas en inglés) financió un estudio con el claro interés de que se pasara por alto el papel del azúcar en las enfermedades cardíacas y que se señalara en su lugar a las grasas.

Kearns examinó los archivos, entre los que figuraban varias cartas entre la SRF, el profesor del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, Marcos Hegsted, y el que fuera presidente de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Roger Adams. Ambos ya fallecidos.

Casualmente, el propio Marcos Hegsted había sido el autor de varios estudios que señalaban que el nivel de glucosa en sangre era mejor indicador de aterosclerosis (medida de la cantidad de sustancias grasas en el interior de las arterias) que el de colesterol y que, por tanto, relacionaban de manera directa el azúcar con con enfermedades cardíacas (todo lo contrario a lo expuesto en el estudio financiado por la SRF).

CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN:

Los hallazgos sugieren que la industria del azúcar patrocinó un programa de investigación en las décadas de los 60’s y 70’s con el fin de arrojar dudas sobre los riesgos del azúcar y promoviera de manera malintencionada que la grasa es la culpable de la dieta en la enfermedad coronaria,  obviando el perjuicio causado por un elevado consumo de hidratos de carbono.

En particular, el estudio centró su atención en dos artículos científicos publicados en 1967 por varios investigadores de Harvard en la revista The New Englan Journal of Medicine y que pudieron haber influido en las recomendaciones nutricionales que se siguieron durante las décadas posteriores en EEUU.

Curiosamente, según lo leído, fueron precisamente profesores de la Universidad de Harvard los principales partícipes de unos estudios que siembran una inquietante duda sobre la intención para la que fueron financiados.

Deberíamos exigir a los comités de formulación de políticas alimentarias algo que se les presupone: considerar dar menos peso a los estudios financiados por la industria alimentaria e incluir estudios científicos basados en ensayos clínicamente testados.

La investigadora y profesora en Nutrición Marion Nestle habla de la influencia de la industria alimentaria en los estudios científicos


Marion NestleMarion Nestle, investigadora del Departamento de Nutrición, Estudios de Alimentación y Salud Pública de la Universidad de Nueva York

Fuente: consultar

La que fuera investigadora del Departamento de Nutrición, Estudios de Alimentación y Salud Pública de la Universidad de Nueva York, explicó en un artículo de la Revista de la Asociación Americana de Medicina:

“Estos documentos dejan claro que la intención del estudio financiado por la industria era llegar a una conclusión inevitable. Los investigadores sabían lo que el patrocinador esperaba y eso fue lo que hicieron. Hoy en día, es casi imposible contar la cantidad empresas de alimentos que patrocinan investigaciones que suelen dar resultados favorables a sus intereses.

La influencia de las empresas socava la confianza del público en los científicos, contribuye a la confusión sobre qué se debe comer y puede orientar las Guías Alimentarias en una dirección que no vaya en el interés de la salud pública. Este hallazgo debe servir como advertencia no sólo a los políticos, sino también a los investigadores, revisores, editores de revistas y periodistas de la necesidad de considerar el daño que pueden hacer a la credibilidad científica y a la salud pública los estudios financiados por las compañías de alimentos”.

Las malas prácticas que denuncia la profesora Nestle quedan retratadas en estos dos ejemplos recientes:

  1. Investigación periodística llevada a cabo por el New York Times (9 Agosto de 2015): Coca Cola invirtió millones de dolares para evitar la relación entre la obesidad y el consumo de bebidas azucaradas. Unos años antes, en 2012, investigadores de la Universidad de California en San Francisco (Robert H. Lusting, Laura A. Schmidt y Claire D. Brindis) afirmaron que el azúcar creaba adicción en un artículo de la Revista Nature, y alertaban de las graves consecuencias para la salud al causar obesidad o diabetes.
  2. Investigación realizada por la agencia Associated Press (enlace a la fuente roto): desvela cómo los fabricantes de golosinas y chocolates Butterfingers, Hershey y Skittles, trataban de influenciar a su favor en los estudios científicos.

Como se ha visto en el pasado, no debería bastar con mencionar a la Universidad de Harvard para convertir una conferencia sobre nutrición en un polvorín. Son necesarios documentos científicos probatorios sobre una afirmación tan severa.

El Aceite de Coco lleva mucho tiempo siendo un elemento contra el que muchas corporaciones han lidiado intentando desprestigiarlo en busca de un beneficio propio, y siempre se han topado con la misma respuesta: estudios que han demostrado sus beneficios tanto nutricionales como cosméticos.

Comunicado de la Dra. Karin Michels posterior a su conferencia

La propia Dra. Michels emitió un comunicado con el fin de matizar y explicar el por qué había asociado la expresión “veneno puro” al Aceite de Coco (aquí el PDF).

Toda su hipótesis la desarrolla entorno al siguiente dato: el Aceite de Coco se compone en un 92% de grasa saturada y aproximadamente la mitad de esa grasa son ácidos grasos de cadena media. Concluye asumiendo que el Aceite de Coco es perjudicial haciendo una simple asociación: como la grasa saturada aumenta los niveles de colesterol LDL (el denominado coloquialmente “colesterol malo”) y, el Aceite de Coco, como ella acababa de mencionar, se compone en su mayoría de esta grasa, debes considerar al Aceite de Coco un elemento capaz de causarte un ¡ataque cardíaco! (citamos textualmente).

Tras esa teoría asociativa, dice textualmente algo que ya no resulta ser tan negativo respecto al Aceite de Coco: “la mitad de los ácidos grasos saturados del Aceite de Coco es Ácido Láurico que es un ácido graso de cadena media capaz de aumentar el HDL o (coloquialmente) “colesterol bueno”. Los estudios realizados sobre este tema a menudo utilizan aceites especialmente preparados a base de ácidos grasos 100% de cadena media, no el Aceite de Coco disponible comercialmente que es un producto completamente diferente”.

¡Vaya! Es para estar cuanto menos confundido o confundida, ¿por qué los medios de comunicación no se han preocupado del mismo modo en difundir las conclusiones expuestas en este comunicado? Resulta que en palabras de la doctora Michels el Aceite de Coco refinado NO y Aceite de Coco Virgen SÍ. Esto último dista mucho de ese gran y alarmante titular “el Aceite de Coco es veneno puro”.

Conclusiones

Hay que agradecer a la doctora Michels, aparte de su contribución en el campo de la genética y la epidemiología, que nos haya facilitado la difusión de un evidente mensaje: todo producto refinado, procesado o sometido a procedimientos químicos, presenta una composición nociva para el organismo. De ahí la importancia con la que artículo tras artículo siempre tratamos de transmitir desde Aceitedecoco.org:

  • Asegurarse que el Aceite de Coco adquirido es Virgen, obtenido de la primera prensada en frío, que no ha sido hidrogenado, desodorizado, blanqueado ni modificado de ningún otro modo.
  • Que el Aceite de Coco posea Certificación de Virgen y de Ecológico.
  • Revisar que el bote de Aceite de Coco Virgen no contenga ingredientes modificados genéticamente (GMO).
  • Comprobar el precinto del envase, como señal de que se han tomado las medidas higiénicas que garantizan la calidad y seguridad del producto.

Si atendemos a la definición de la palabra veneno que aparece en el diccionario, se lee: sustancia que, introducida en un ser vivo, es capaz de producir graves alteraciones funcionales e incluso la muerte. Cuando se dice que el Aceite de Coco es “veneno puro” se está equiparando a, por ejemplo, cianuro o el mercurio, entonces ¿cómo se explica que mil millones de indios y millones de filipinos, tailandeses, vietnamitas, africanos, etc … que consumen Aceite de Coco a diario, prácticamente a los meses de nacer, sigan vivos hasta el día de hoy e incluso constituyan las poblaciones más numerosas del planeta?

Haríamos mal juzgando a la doctora Michels de persona interesada o bajo la influencia de alguna corporación, pero si hay algo que una investigadora debería tener en cuenta a la hora de anunciar tan categóricamente que el Aceite de Coco es veneno puro, es el hecho de presentar unos estudios sólidos y contrastados que sostengan su afirmación.

En muchas ocasiones se incurre en la generalización cuando simplemente mirando la composición ya se demuestra que productos de una misma familia (en este caso aceites vegetales y ácidos grasos saturados) son completamente distintos y que se comportan de diferente forma según el tratamiento a los que se le someten en su uso (temperatura, humedad, …).

¿Cómo va a ser lo mismo la grasa saturada de una magdalena o de unas patatas fritas de paquete que la de un filete de secreto ibérico a la parrilla y la de un salmón a la plancha? Cuando alguien lee este ejemplo lo tiene claro, pero cuando se habla de aceites parece que no se tiene tan claro; ahí depende del conocimiento del producto y de la información recibida sobre él (fuentes consultadas que puedan estar influenciadas o no, tal y como ya se ha visto en el pasado). El origen, el nivel de procesamiento y el acompañamiento de los nutrientes en el alimento final lo son todo.

Como reza el título de este artículo, si nos obligaran a tomar un veneno, ojalá una de las opciones que estuvieran sobre la mesa fuera el Aceite de Coco, ¡bendito veneno!

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2 comentarios

    • Lombardo. en 18 octubre, 2018 a las 21:47
    • Responder

    Los “presidentes” de los países latinoamericanos deben pasar primero por Harvard…Maduro y Evo no pasaron por allí y se la tienen dedicada.

    • Luis L Matias Melendez en 20 octubre, 2018 a las 0:49
    • Responder

    Me alegra sobremanera la aclaracion hecha sobre tan letal articulo sobre el aceite de coco.En hora buena.

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