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El Método Dr. Cardona (2/2)

 

Dr. Francisco Cardona Burrull

Hoy publicamos la segunda parte de la interesantísima entrevista que hicimos al Doctor Francisco Cardona Burrull. Si quiere leer antes la primera parte, por favor pinche en este enlace para ir a la publicación adecuada. La entrevista versa sobre su método que puede consultarse en http://www.metododoctorcardona.com y que está especialmente diseñado para mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren enfermedades crónicas.

P. En el Método Cardona se habla de reducir los tóxicos, mejorar la actividad física y reducir la tensión psíquica. ¿Qué dificultades entrañan estos conceptos para los pacientes? ¿Pueden llevar una vida normal?

R. La acción del método se consigue con una alimentación y unos complementos específicos, y se refuerza con unos consejos complementarios que en su forma simple pueden seguirse fácilmente. Con el método ofrezco conocimientos y herramientas que han demostrado ser útiles para que cada persona las utilice como pueda y desee.

P. En su método aconseja tomar diariamente 1 o 2 huevos. La mayoría de médicos se llevarían las manos a la cabeza por el supuesto impacto del huevo en la colesterolemia y el aporte de grasas saturadas que tiene la yema. ¿Qué les diría para que entendiesen que el huevo es la proteína de mayor calidad que existe y que además su aporte de micronutrientes es esencial para nuestra salud?

R. Los huevos son los alimentos que aportan las proteínas más completas y que menos residuos tóxicos producen, incluso mucho menos que las de la leche y soja. Son de los pocos alimentos que aportan fosfolípidos en cantidad abundante, imprescindibles para que los ácidos grasos omega 3 y omega 6 puedan realizar sus funciones. Y si los huevos son de gallinas adecuadamente alimentadas pueden contener igual cantidad de omega 3 que de omega 6. La cantidad de colesterol y ácido araquidónico no es elevada y estas grasas son también necesarias para el organismo.

P. La doctora Newport explica en su libro Enfermedad de Alzheimer ¿Y si hubiese una cura? La historia de los cuerpos cetónicos como logró mejorar la salud de su marido, paciente de Alzheimer, con una dieta cetogénica que incluye el aceite de coco. Entonces, ¿por qué  no se hace eco la comunidad médica e informan a todos los médicos de los beneficios del aceite de coco y su más que probada eficacia para complementar algunos tratamientos?

R. Por los estudios publicados y por mi experiencia clínica puedo asegurar que el aceite de coco virgen tiene una acción beneficiosa que, como siempre ocurre en medicina, es más evidente en unas personas que en otras. En mis pacientes con demencia y Alzheimer actúa eficazmente el conjunto de alimentos, complementos y consejos, pero no he visto mejoras espectaculares al añadir aceite de coco. En medicina es difícil y lento cambiar los protocolos de diagnóstico y tratamiento. Y en mi opinión debe ser así con los fármacos y las terapias agresivas, pero no tanto en terapias que pueden ser positivas y carecen de riesgo.

P. En su método recomienda a los enfermos de cáncer que tomen aceite de coco, por desgracia, es una de las enfermedades que más están en boca de todos. ¿Lo recomienda porque las grasas que lo componen están implicadas en la comunicación intercelular? ¿O porque estos tipos de grasas también destruyen cándidas, y todo tipo de patógenos en el intestino?

R. El aceite de coco forma parte de la alimentación personalizada de mis pacientes con cáncer por los beneficios que he explicado anteriormente, que son útiles en toda enfermedad con exceso de inflamación, incluido el cáncer. No lo incluyo porque crea que cura el cáncer, sino porque lo considero un alimento más, entre otros muchos, que contribuye a cambiar las condiciones que han favorecido la fijación y crecimiento de células cancerosas.

P. ¿Cree usted que hoy en día se ha dejado un poco de lado la curación de los enfermos y se trabaja más intensamente en la paliación de los síntomas que en la solución del origen de estos?

R. Todo médico clínico desea curar a sus pacientes y utiliza las herramientas que conoce para conseguirlo. Yo no creo en conspiraciones a gran escala, creo que la medicina convencional actual con sus éxitos y carencias es consecuencia de varios factores que se dan al mismo tiempo: la orientación de la investigación médica, los laboratorios farmacéuticos, las industrias de equipamiento médico y tecnología sanitaria, las sociedades médicas y científicas, la organización de los centros médicos, la industria alimentaria, el estilo de vida actual… El resultado es una medicina muy eficaz que resuelve problemas rápidamente, pero que se ha olvidado de conseguir un equilibrio nutricional básico en el organismo, sin el cual permanece la inflamación crónica y la alteración de la expresión de los genes responsables de la enfermedad.

P. ¿Qué opinión le merece la frase de Hipócrates “Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”? ¿Cree que está reñida con el enfoque farmacológico o ambas vías están condenadas a complementarse?

R. Creo que ambas vías están condenadas a complementarse. Los pacientes están cada vez más informados, conocen los inconvenientes de los fármacos, buscan alternativas… y también aumentan los estudios científicos con nutrientes y productos naturales. Por otro lado los fármacos serán siempre necesarios, pero espero que vaya cambiando el modo de utilizarlos a largo plazo y disminuya el preocupante número de personas polimedicadas por distintos especialistas.

P. En la actualidad, existe el miedo por comer alimentos que contengan grasas saturadas. De hecho, la carne de coco es uno de los alimentos que contiene un tipo de estas grasas (la más sana): los ácidos grasos de cadena media (MCFA). ¿Qué le responde a esas personas que defienden la eliminación en la alimentación de productos con grasas de cualquier tipo y siguen consumiendo el aceite de girasol, entre otros aceites, que contiene omega-6? ¿Acaso no son todas las grasas saturadas iguales?

R. Las grasas saturadas de cadena media tienen un metabolismo distinto a los saturados de cadena larga de lácteos y carnes, y actualmente está demostrado que son beneficiosas para la salud. Estas grasas se encuentran en el aceite de coco virgen, y también en algún otro alimento como el queso de cabra ecológico.

P. En los últimos 60 años, los medios de comunicación nos han estado bombardeando con que comer grasas saturadas son malas para la salud porque provocan colesterol elevado, obesidad, enfermedades del corazón y Alzheimer. Pero, con esa forma de alimentación estamos aumentando dichas tasas. ¿A qué se debe esto?

R. Las grasas saturadas no son “malas”, lo son las moléculas tóxicas que contiene carnes, huevos y lácteos por el criado de los animales y los procesados, almacenados y cocinados. Y sí son “malos” los omega 6 de los aceites vegetales y los azúcares, especialmente la fructosa. La alimentación actual es proinflamatoria y favorece la manifestación de la enfermedad por los azúcares, las grasas omega 6, las grasas trans, los procesados, los cocinados a altas temperaturas y los recalentados.

P. Por último, qué recomendaciones quiere hacerle a nuestros usuarios. Piense que la mayoría de nuestros jóvenes siguen un tipo de alimentación muy distinta a la que recomienda en el método Cardona. Aproveche para convencerles de mejorar su salud a partir de la nutrición.

R. La clave es tener siempre presente 10 conceptos básicos:

  1. No tome alimentos ni bebidas con sabor dulce, incluidas las golosinas y productos light y sin azúcar de todo tipo, excepto la fruta fresca y los edulcorantes de Stevia y Eritritol.
  2. No tome alimentos refinados: pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, cereales del desayuno no integrales, pizza, crepes… Tome avena, arroz, pan y pasta integrales.
  3. No tome embutidos grasos ni quesos cremosos o fundidos.
  4. No tome fritos.
  5. No tome alimentos procesados, precocinados, recalentados ni industrializados.
  6. Tome verduras y hortalizas frescas crudas o poco hechas diariamente.
  7. Tome pescado de pequeño tamaño y marisco frescos frecuentemente.
  8. Utilice aceite de oliva virgen extra y/o aceite de coco virgen. No utilice ningún otro tipo de aceite ni tome alimentos que los contengan.
  9. Vaya introduciendo alimentos ecológicos de acuerdo con sus posibilidades, especialmente: carnes, lácteos, huevos y cereales.
  10. De vez en cuando tome lo que le apetezca.

Son consejos para que su alimentación no favorezca la inflamación y la manifestación de enfermedades a las que esté predispuesto genéticamente. Además de lograr un mayor bienestar general y un mayor rendimiento físico y psíquico.

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